En Quibdó, las Fiestas de San Pacho, declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, son mucho más que comparsas y devoción franciscana: también son un escenario de actividad física, salud y bienestar comunitario.
Durante estas
celebraciones, miles de personas participan en desfiles, bailes y recorridos
que, sin proponérselo, cumplen con las recomendaciones de la Organización
Mundial de la Salud (OMS): actividad aeróbica moderada y vigorosa,
fortalecimiento muscular y ejercicios que mejoran el equilibrio y la
coordinación.
Quibdó, capital
del Chocó, vive por estos días sus fiestas más tradicionales y concurridas.
Pero la pregunta es: ¿está usted preparado para meterse un bunde?
Cada recorrido
por los barrios franciscanos abarca cerca de 6 kilómetros diarios y las
festividades duran 17 días, del 19 de septiembre al 5 de octubre. En total, un
sanpachero activo puede recorrer más de 100 kilómetros entre música, cultura y
tradición.
Más allá de la
alegría, estos recorridos ayudan a: Prevenir enfermedades no transmisibles, Mejorar
la salud mental, Fortalecer huesos y músculos.
Es cierto que
muchos disfrutan la fiesta acompañada de licor y amigos, pero otro buen número
de participantes ve en San Pacho una oportunidad para mejorar sus condiciones
físicas. Y es que la OMS promueve la actividad física como un hábito de salud
global; en Quibdó, esta se materializa de manera cultural, alegre y espontánea.
Los beneficios
son claros: el baile fortalece el corazón, los recorridos ayudan al control del
peso corporal, y la participación colectiva reduce el estrés, la ansiedad y la
depresión. Además, la unión comunitaria fortalece la identidad y la
pertenencia, determinantes sociales fundamentales para la salud.
De esta forma,
las Fiestas de San Pacho no solo preservan la tradición afrodescendiente del
Chocó, sino que también se constituyen en una estrategia natural de promoción
de la salud comunitaria, donde la cultura, la religión y la actividad física
convergen para celebrar la vida.
