martes, 9 de julio de 2019

LAS EMOCIONES EN EL DEPORTE


En la pasada copa America 2019 vimos como al minuto setenta fue expulsado el delantero brasileño Gabriel Jesús  por una falta que a su criterio no la considero como significante para su expulsión, después de que el árbitro le muestra la tarjeta roja, al salir  del campo de juego se fue pateando y golpeando todo lo que encontraba a su paso hasta llegar a las escaleras camino al camerino y exploto en un mar de llanto sintiéndose impotente para reclamar por una falta que no había cometido.
 Es por esto por lo que las emociones en el deporte se deben utilizar para comprender a los demás, lo cual motiva a los deportistas para trabajar cooperativamente. De hecho, se ha encontrado que las emociones dentro del desarrollo del juego sea cual sea desarrolla distintos procesos cognitivos como son la atención, la memoria, la toma de decisiones es así como en el procesamiento de la información dentro de las emociones positivas tienden a promover un modo de procesamiento más esquemático, superficial y rápido, basado en la utilización de las vías nerviosas para los sentimientos que evitan la neo corteza cerebral.
la interpretación que hace el deportista de situaciones y estímulos ambiguos puede ser coherente con el estado emocional que tiene en cada momento. Así, la situación tiende a interpretarse de forma negativa cuando el estado emocional del deportista es negativo que cuando es positivo. Por ejemplo, cuando el deportista tiene un estado emocional negativo porque su equipo va perdiendo tiende a percibir los errores de los árbitros como más perniciosos, a propósito, etc. que cuando está en un estado emocional positivo; una falta es interpretada como malintencionada en mayor medida cuando se está en un estado emocional negativo que cuando se está en un estado afectivo positivo. 
En cuanto a la influencia de las emociones en la toma de decisiones hay que comentar varias cuestiones. Por un lado, los estados afectivos positivos suponen un procesamiento de la información más heurístico, más esquemáticos; en cambio, los estados afectivos negativos suponen un procesamiento de la información más detallado. Así, si un jugador tiene un estado afectivo positivo tenderá a decidir rápido y lanzar a canasta; en cambio, un jugador con un estado afectivo negativo puede pensárselo dos veces y al lanzar más tarde, da tiempo a que llegue el defensor.
Por último, las emociones de alta activación tienden a favorecer la impulsividad, impidiendo la valoración de las consecuencias de nuestro acto y haciéndonos perder el control. Por ejemplo, una discusión o pelea por un choque entre jugadores. Una forma de evitar estas situaciones desagradables es favorecer la enseñanza de habilidades de autocontrol.

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