martes, 26 de septiembre de 2017

Del oro al balón: el Chocó que se levanta desde el deporte

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El Chocó ha sido históricamente un territorio de riqueza, pero también de resistencia. Antes de la colonización, estas tierras estaban habitadas por pueblos indígenas como los cunas, los citaráes, los nuanamaes y los baudoes, quienes vivían en armonía con su entorno. Con la llegada de los españoles, el territorio fue transformado por la explotación minera y la esclavización, marcando una historia que aún hoy deja huella.

Durante siglos, el Chocó fue visto como una tierra para extraer oro. Hoy, sin embargo, emerge otra riqueza más poderosa: el talento humano, especialmente a través del deporte.

En nuestros barrios, el deporte no es un privilegio, es una necesidad. Es el espacio donde los jóvenes encuentran disciplina, identidad y una alternativa frente a la violencia. Es la cancha donde se construyen sueños y el entrenador que, muchas veces sin recursos, se convierte en guía, formador y ejemplo de vida.

Por eso preocupa que, desde el nivel nacional, se tomen decisiones que parecen desconocer esta realidad. La objeción a la Ley del Entrenador, sustentada en argumentos jurídicos, abre un debate importante. Pero más allá de lo legal, deja en evidencia una desconexión entre la norma y el territorio.

Aquí en el Chocó, el entrenador sí existe. Está en cada comunidad, formando no solo deportistas, sino ciudadanos. El problema no es su existencia, sino la falta de reconocimiento real por parte del Estado.

Claro que se necesita regulación. Pero no cualquier regulación. Se requieren normas incluyentes, que reconozcan la experiencia, valoren la formación académica y respeten las dinámicas territoriales. No se puede legislar de espaldas a la realidad de nuestras comunidades.

El Chocó no necesita leyes que excluyan, sino políticas que impulsen. Que entiendan que el deporte aquí es una herramienta de transformación social, una estrategia de paz y una oportunidad de futuro.

Hoy el país tiene una deuda con sus entrenadores, especialmente con los de regiones como la nuestra. Reconocerlos no es solo un acto jurídico, es un acto de justicia social.

Porque si ayer fuimos vistos como tierra de oro,
hoy debemos ser reconocidos como tierra de talento.

Y ese talento, en el Chocó, se forma todos los días… en una cancha.

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